Portal Bolsa 23 May 2026

Mercados

Moody’s sostiene a Pemex en B1 pese al recorte soberano de México

La petrolera estatal evitó una nueva degradación, pero sigue en grado especulativo y con fuertes necesidades de financiamiento hasta 2028.

Cristian Recabarren Ortiz 4 min lectura
green and white gas station

Moody’s mantuvo sin cambios la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex) en B1, con perspectiva estable, pese a la rebaja aplicada esta semana a la nota soberana de México y a una serie de ajustes sobre empresas públicas y bancos del país. La decisión deja a la petrolera estatal fuera de la nueva ola de degradaciones, aunque no altera el diagnóstico de fondo: Pemex continúa en territorio especulativo y depende de forma decisiva del respaldo fiscal del Gobierno mexicano.

La confirmación de la nota fue divulgada el viernes 22 de mayo de 2026 y se produjo después de que Moody’s recortó la calificación de México desde Baa2 a Baa3, manteniéndola apenas en el último escalón del grado de inversión. La agencia atribuyó esa baja al deterioro de la fortaleza fiscal, el bajo crecimiento y el peso que representan compromisos rígidos de gasto, entre ellos el apoyo continuo a Pemex.

El respaldo del Estado fue el factor clave

La razón central por la que Pemex evitó una rebaja fue la expectativa de Moody’s de que el Gobierno mexicano continuará entregando apoyo financiero “muy alto y oportuno” a la compañía. Ese supuesto compensó, al menos por ahora, el deterioro del perfil independiente de la petrolera.

Según lo reportado por Bloomberg Línea, Moody’s considera que el apoyo incorporado en el presupuesto de 2026, junto con la posibilidad de financiamiento adicional mediante bancos de desarrollo y medidas de política pública, refuerza la capacidad de Pemex para cubrir liquidez y servicio de deuda.

La agencia, sin embargo, mantuvo una lectura severa sobre los fundamentos de la empresa. El perfil crediticio de Pemex sigue condicionado por flujo de caja libre persistentemente negativo, alto apalancamiento y limitada capacidad interna para financiar inversiones y obligaciones financieras.

Una petrolera aún lejos del grado de inversión

Aunque la ratificación evita un golpe adicional en el corto plazo, la nota B1 mantiene a Pemex dentro de la categoría especulativa. De acuerdo con El Financiero, la petrolera permanece cuatro escalones por debajo del grado de inversión en la escala de Moody’s.

El dato más relevante para acreedores e inversionistas está en las necesidades de financiamiento proyectadas. Moody’s estima que Pemex requerirá en promedio cerca de US$14.900 millones anuales entre 2026 y 2028. Bloomberg Línea también reportó que la compañía arrastra una deuda de alrededor de US$79.000 millones y una producción de 1,6 millones de barriles diarios, su nivel más bajo en cuatro décadas.

Ese cuadro explica por qué el alivio de la ratificación es relativo. La perspectiva estable no significa una mejora financiera, sino la expectativa de que la estrategia y el perfil de Pemex se mantendrán, en términos generales, sin cambios durante los próximos seis a 12 meses, con apoyo estatal suficiente para cubrir vencimientos y necesidades de liquidez.

Presión sobre México y empresas públicas

El caso Pemex se inserta en una semana compleja para el riesgo mexicano. Moody’s recortó la nota soberana a Baa3 y esa decisión derivó en ajustes sobre la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y bancos como BBVA, Banorte, Banamex, Santander y BanBajío, según los reportes de medios financieros locales.

Además, S&P Global Ratings ya había revisado la perspectiva de Pemex y CFE de estable a negativa, en línea con la perspectiva soberana de México. La calificadora advirtió que el apoyo fiscal sustancial y continuo a ambas empresas puede aumentar la rigidez de las finanzas públicas.

Para el mercado, el mensaje es doble. Por un lado, Pemex conserva una ventana de estabilidad crediticia gracias al respaldo del Estado. Por otro, ese mismo respaldo sigue siendo uno de los factores que presionan la evaluación de México, porque traslada parte del riesgo corporativo de la petrolera al balance soberano.

En la práctica, los bonos de Pemex seguirán operando bajo una lógica estrechamente ligada a la percepción sobre la capacidad y disposición del Gobierno mexicano para sostener a la empresa. Mientras no haya una mejora estructural en flujo de caja, producción o apalancamiento, la calificación dependerá menos de la petrolera como negocio autónomo y más de la fortaleza fiscal del país que la respalda.

Aviso: este contenido es informativo y no constituye recomendacion de inversion.